Cartilla Licencia Laboral por Violencia de Género

Esta cartilla es producto de un trabajo que venimos realizando desde hace años las compañeras de la central y sus distintos sindicatos. Es así, que en 2014 presentamos un primer proyecto de Ley provincial de ‘Licencia Laboral por Violencia de Género’ para todas las trabajadoras de la administración pública santafesina.

El proyecto nunca se trató en la Legislatura, pero sin embargo, conseguimos que la Licencia hoy sea realidad para las municipales, docentes y asistentes escolares. En este 2016, volvemos a presentar un Proyecto de Ley Provincial de ‘Licencia Laboral por Violencia de Género’, junto con un Proyecto de Creación de Jardines Materno Paternales, en pos de seguir avanzando en nuestros derechos.
Queremos que este encuentro nos permita también seguir debatiendo las diferentes problemáticas que atravesamos las mujeres trabajadoras. Porque, si bien hemos ingresado masivamente en el mundo del trabajo en las últimas décadas, todavía persisten muchas desigualdades con respecto a la situación de los varones. Brecha salarial, “techo de cristal”, “piso pegajoso” y “doble jornada laboral” de las mujeres trabajadoras, son tan sólo algunas de las metáforas utilizadas para nombrar la alarmante situación configurada por la división sexual del trabajo propia del capitalismo patriarcal.
En nuestro país la tasa de actividad de las mujeres sigue siendo menor que la de los hombres, lo mismo se traduce en el nivel de empleo asalariado. Mientras que los hombres presentan una tasa de empleo del 66,3%, las mujeres solo alcanzan el 44%. Estas tendencias se reproducen más allá de la edad de las trabajadoras, lo cual da a entender que estos patrones de participación se estarían reproduciendo. Las mujeres que accedemos al trabajo remunerado, en promedio ganamos un 27% menos que los varones. Esta diferencia entre lo que cobramos se profundiza si analizamos los casos de trabajos que requieren menor capacitación, en ese caso la brecha se amplía y alcanza un 47%. Es decir que ¡las mujeres cobran casi la mitad que los hombres!
A contramano de lo que sucedía años atrás, las mujeres han crecido en su participación en la formación universitaria, así y todo, cuando de elegir se trata, las empresas prefieren directivos hombres bajo la concepción de que como son las mujeres las que se ocupan en mayor medida de las tareas domésticas y de cuidado, faltarían más a sus responsabilidades. Esto profundiza a su vez la brecha salarial en el conjunto del mercado laboral.
Por otra parte, hay que resaltar que las tareas domésticas y de cuidado son trabajo: un trabajo por el que no se nos paga. Por este motivo es que hablamos de la doble jornada de trabajo, porque las mujeres trabajan 8 horas por un salario y además trabajan en promedio 3 o 4 horas más que los hombres en sus casas para posibilitar la reproducción familiar.
Además, entendemos que la responsabilidad de las tareas de reproducción y cuidados, no es solamente incumbencia de las familias (ni de las mujeres en particular), sino que existe en la sociedad y en el Estado, una particular responsabilidad en estas tareas. Son contadas las experiencias de Jardines materno paternales en nuestra provincia, dando cuenta de la deuda pendiente para con los/as trabajadore/as en materia de derechos.
Entendemos que necesitamos cambios profundos. El reto de la igualdad que impone avanzar hacia una redistribución de esas tareas que históricamente desempeñamos las mujeres. El nuevo reparto debería incluir activamente a los varones hacia el interior de las familias, pero también al Estado colaborando en que las familias no deban hacer frente solas a las demandas de cuidado de sus integrantes.
Esta situación más general de la relación capitalismo-patriarcado en el mundo del trabajo se complejiza en momentos como los actuales. Cuando hay ajuste económico hay consecuentemente una profundización en feminización de la pobreza. Sabemos que apenas empiezan a faltar los recursos e ingresos para sostener la vida cotidiana, las principales afectadas somos quienes damos resolución a la alimentación, la escolaridad, la limpieza, las compras de los productos necesarios para la supervivencia. Si decimos que el empleo femenino es más precarizado y flexibilizado esto es mucho más brutal en tiempos de ajustes.
Por último, no queríamos dejar por fuera una problemática que no es tomada en cuenta por los sindicatos pero que entendemos como relevante y urgente que es cómo opera el sistema heteropatriarcal en el mundo del trabajo. No solo por ser mujer se viven este tipo de desigualdades, existen múltiples discriminaciones por el sólo hecho de tener una orientación sexual o identidad de género por fuera de la heterosexualidad obligatoria. Caso extremo es la situación de las travestis en la Argentina: en su gran mayoría expulsadas de sus hogares a muy temprana edad, sin terminar los estudios y expulsadas a la prostitución como única “salida Laboral” y un promedio de vida de 35 años. La demanda de este colectivo es la implementación del cupo laboral trans, conseguido hasta el momento en la provincia de Buenos Aires. Una de sus principales impulsoras fue la activista Diana Sacayán, brutalmente asesinada en octubre del año pasado.

Todos estos debates se expresan en nuestras luchas. ¡Importante tarea tenemos las mujeres trabajadoras de cara al próximo 8 de marzo!

Secretaría de Género

Secretaría de Comunicación

CTA Regional Rosario

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