Portada del sitio - Género - Asistentes escolares: mujeres con una triple carga

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Por María Petraccaro - Lorena Almirón es delegada de ATE por los asistentes escolares, la nueva denominación de los no docentes de la educación. En ese sector, el 90% son mujeres, que padecen escasos salarios, bajo nivel de educación y además, muchas son jefas de hogar. Características de un trabajo de mujeres que se ponen al frente de la economía familiar.

A partir de este año los no docentes de la educación pasaron a denominarse asistentes escolares. Cambia el nombre pero no la situación laboral de un sector predominantemente femenino. “Hay muy pocos hombres que ingresan a trabajar en comedores escolares o portería”, afirma Lorena Almirón, delegada de ATE por esta rama de actividad. Lorena relata que las asistentes escolares son, en su mayoría, el único sostén de sus familias. “Eso implica una triple carga, porque no solamente trabajan en el sector de la educación, sino que también tienen que trabajar en sus casas y ser jefas de hogar. Esa es una tarea bastante difícil que tiene que llevar adelante la mujer”, explica. La delegada también detalla las condiciones generales del tipo de trabajo de las y los asistentes escolares: “En su mayoría son mujeres que han terminado la escuela primaria pero que no llegan a terminar su escuela secundaria. Eso es una dificultad a la hora de acceder a determinados cargos, a los que solamente podés acceder si tenés estudios secundarios”, comienza. A eso se le suma la falta de capacitación ofrecida por el estado. “Hay una falencia muy grande en la provincia respecto de la capacitación. Sólo hay si vos te pagás un curso o una carrera”, resalta Lorena. El problema de la falta de creación de cargos, además, profundiza la precarización de estas trabajadoras. Almirón agrega que en ese sector sólo se trabajan jornadas de seis horas. Y el círculo cierra cuando se habla de salario: “Nosotras somos las que menos ganamos en el escalafón”, afirma. En ese marco se entienden los problemas que acarrea la falta de personal. “Hay compañeros que están sobrepasados de trabajo y eso repercute directamente en la salud de la trabajadora. Hay un montón de porteras y ayudantes de cocina que terminan pidiendo una tarea pasiva porque no pueden hacer las tareas diarias. Hoy en la provincia hay 1400 compañeras que están con tarea pasiva y hay un porcentaje muy grande de compañeras que se jubilan por invalidez”, señala Almirón. “Lo que nosotros intentamos trabajar desde el gremio es poder mejorar estas condiciones laborales”, afirma la delegada. “Estamos teniendo dificultad para insertar el tema de género en estas discusiones, prácticamente no se habla. Tratamos de incentivar a las compañeras a que sigan estudiando, poder generar algunos ámbitos de capacitación. Después también hacemos gestiones ante el Ministerio de Educación insistiendo con el tema de la creación de cargos y de los problemas edilicios. En el sindicato, de 75 delegados, el 90% son mujeres, así que es con ellas que tratamos de trabajar todo esto”, enumera. No bajar los brazos es la síntesis de la lucha que llevan adelante Lorena y sus compañeras. “Esas son las pequeñas cosas que podemos ir haciendo, pero sabemos que nos falta mucho más. De a poco vamos llegando a las compañeras para concientizar sobre este tipo de cosas”.