Nadie faltó a esta jornada. Las Madres, las familias, los "desaparecidos". Los que nacieron antes y después del ’76. Las izquierdas, los peronistas, los radicales; las bibliotecas, los sindicatos, los estudiantes secundarios y universitarios, diferentes movimientos, agrupaciones y medios de comunicación. Y también los que no tienen banderas pero que aún así, y ante todo, se unen a las filas de La Memoria.
Si al ex presidente Eduardo Duhalde le quedó alguna duda respecto a su propuesta de plebiscitar la continuidad de los juicios a los genocidas, el país le contestó ayer por la tarde: "sí queremos juicios, sí queremos "mirar para atrás", sí vamos a recordar".
La gran cantidad de jóvenes presentes formó parte del llamado de Madres a tomar conciencia y respetar la democracia que se ganó con la lucha del pueblo. "Estoy muy contenta porque la juventud se interioriza de todo, del pasado y lo presente, y saca sus propias conclusiones….nunca van a pensar como nosotros, ¿no? Pero esperamos que actúen siempre con democracia, con paz y con paciencia", aseguró Noemí, madre de Roberto De Vicenzo, desaparecido cuyo cuerpo fue identificado el 8 de marzo pasado.
La movilización concentró a las 18 en la Plaza San Martín. Desde allí, Héctor "Chinche" Medina, testigo y querellante en los juicios por crímenes de lesa humanidad, aseguró que entre tanta gente logró sentir que en los juicios "no va a haber impunes. Para juzgar a un criminal es necesario que lo juzguemos todos, y la sociedad ya los condenó". Además, pidió que "el pueblo nos acompañe para que nunca más haya terrorismo de estado. Es compromiso de los que sobrevivimos y de las nuevas generaciones plantear una alternativa de país distinto".
A hora puntual se marchó hacia los tribunales federales, donde se realizan los juicios contra el terrorismo de estado. Frente al edificio provincial los miles de manifestantes coreaban: "tribunales, tribunales, te queremos avisar, si no hay cadena perpetua qué quilombo se va a armar": Además se recordó a los compañeros y compañeras que ya no están.
Ya concentrados en el Monumento a la Bandera, Norma, Madre de Plaza 25 de Mayo, agradeció a la enorme convocatoria de este año, que demostró que "Rosario no ha perdido la memoria, y comprendió que a pesar del dolor, hay que recordar".
Luego, se procedió con la lectura del documento común, "uno de los más completos y lindos de los últimos años", según se escuchó murmurar a lo largo del público. El texto fue un recorrido por la historia que se forjó en el país a partir de la dictadura de 1976. Colmado de referencias a las personas y luchas sociales de aquellos años, logró transmitir las diferentes emociones que se vivieron en la fecha: el dolor, la alegría, la bronca, la esperanza. Cabe resaltar la mención permanente de quien, como los 30 mil desaparecidos no está: Jorge Julio López, desaparecido en democracia tras declarar en la causa contra el genocida Miguel Etchelolatz.
Antes de dar por finalizado el acto Élida López, también de Madres, recordó a cada una de sus compañeras que ya no están. Fue otro emotivo discurso, en el que Élida logró hacer referencia a las Madres fallecidas como las amigas que fueron y compañeras que siguen siendo.
La jornada concluyó con la participación de diversas murgas de la ciudad, entre ellas, "Los vecinos re-contentos" y "La Memoriosa". En todo momento, desde el inicio de la concentración en plaza San Martín, hasta que se vació el monumento, se llamó a recordar y valorar la democracia. Luciana Pollola, del Espacio Juicio y Castigo, resume lo principal de la fecha pidiendo que "recordemos nuestra historia…los 30.000 desaparecidos lucharon para tener un país mejor. No puedo decir que no lo lograron…porque acá hay jóvenes, niños y hasta las madres, que están re-contra grandes, luchando. La lucha no se abandona. Lograr que los genocidas estén en el lugar que se merecen es de todos, y lo tenemos que construir todos juntos".
