La catástrofe social reflejada en los últimos números del desempleo

Por Ricardo Peidró* | Tras conocerse los datos del INDEC sobre desocupación, los cuales alertan sobre una tasa del 10,1%, la peor desde el 2006, resulta fundamental advertir sobre la gravedad de estas cifras.

Foto: Canal Abierto

Con la asistencia del Observatorio del Derecho Social de la CTA Autónoma, advertimos que en comparación con el 1er trimestre del 2018 creció la falta de empleo en un 1%, lo cual representa 220 mil trabajadores sin trabajo.

Además, el impacto del desempleo es mayor en los grandes centros urbanos. Por ejemplo, el Gran Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mar del Plata están cerca o por encima del 12%. A su vez, los más afectados por la desocupación son las mujeres y los jóvenes, con el 23% y el 18,5% respectivamente.

Esta situación es dramática, no sólo porque afecta la cantidad de trabajo, sino que tiene como consecuencia el empleo no registrado y el trabajo por cuenta propia, algo que el actual Gobierno destaca casi como una virtud de su gestión.

Las grandes patronales se ven beneficiadas con este presente desolador. El futuro del trabajo, para ellos, es un trabajo sin derechos.

Luego de participar de la Conferencia 108° de la OIT en representación de la CTA Autónoma ratificamos que el modelo económico impuesto en la Argentina y en varios países de la región busca forzar el contrato individual sobre el contrato colectivo. Esta situación provoca el fin de la negociación colectiva, lo cual se traduce en pérdida de derechos y se afianza un modelo económico basado en la precariedad laboral.

Actualmente, la presión sobre el mercado del trabajo (desocupados y personas ocupadas que están buscando trabajo) creció 4%. Es decir, 1 de cada 3 personas busca trabajo porque no llega a cubrir sus necesidades básicas. Esta situación es óptima para los empresarios y empleadores ya que, quienes actualmente se encuentran empleados, por miedo a perder el trabajo, se ven forzados a aceptar condiciones a la baja con tal de mantener su puesto.

Estas no son consecuencias “casuales” de una crisis: son los efectos deseados de las políticas económicas impulsadas por las grandes patronales y los gobiernos del ajuste que, bajo el argumento de la revolución industrial 4.0, pretenden arrasar el trabajo con derechos.

Con organización y lucha, los trabajadores debemos evitar la profundización del ajuste que propone el Gobierno y que no da para más.

*Secretario General de la CTA Autónoma Nacional

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