Desnaturalizar y capacitar como método para luchar contra la violencia

Por Comunicación CTAA* | El jueves, la CTA Autónoma Regional Rosario desarrolló un encuentro de formación sobre los principales aspectos del Convenio 190 de la Organización Internacional del Trabajo. El mismo, plantea herramientas para dar batalla contra las agresiones en ámbitos laborales. En el mes de lucha contra la violencia hacia las mujeres, se expusieron datos contundentes que demuestran que ellas son las principales víctimas.

En un conversatorio, con idas y vueltas con trabajadoras y trabajadores presentes, se desarrolló esta jornada de formación. Encabezada por la Secretaria Adjunta de la CTAA local, María Fernanda Boriotti, la Secretaria de Organización, Lorena Almirón y la Secretaria de Comunicación, Sofía Alberti, el espacio contó con la presencia de compañeras y compañeros de Amsafe Rosario, Ate Rosario, Aceiteras, Siprus, entre otros.

“Es fundamental para iniciar este tema, plantear que hay que desnaturalizar la violencia en los ámbitos de trabajo. Capacitar es la mejor manera de dar batalla, como así también la escucha activa a quienes sufren ese flagelo”, apuntó Boriotti.

Boriotti

Vale mencionar que el Convenio 190 debe refrendarse por vía legislativa, por lo que se solicita al Presidente electo que arbitre los medios para su urgente ratificación en el Congreso Nacional. Un dato no menor es que el texto incorpora el riesgo psicosocial en las dinámicas de violencia, algo que incluso está hoy en oposición a los propios planteos de la Ley de Aseguradoras de Riesgos de Trabajo, que lo desconoce como tal. “Como con la salud física, la plata no repara el daño a la dignidad que imprime cualquier tipo de violencia”, expresó.

Señalando que la normativa se plantea ‘contra la violencia y el acoso en el mundo del trabajo’, la dirigenta reparó en que ese término engloba más allá del espacio físico donde se desarrollan tareas. “Es el espacio de trabajo, es el ida y vuelta, el vestuario, el comedor, el mensaje de whatsapp de mis pares o mis jefes. También es mi casa. La violencia puede llegar en cualquiera de los ámbitos a los que llevamos el trabajo”, detalló.

Una cuestión de derechos

En primera instancia, se definió que el acoso es violencia. Y que la violencia laboral atenta contra los derechos humanos, el trabajo digno y la integridad de las personas. “Es el maltrato físico, psicológico, y/o social que esté dirigido a ocasionar un daño o sufrimiento físico sobre el trabajador bajo forma de hostilidad continua y repetida por medio del insulto, hostigamiento psicológico, desprecio o crítica. Las consecuencias de la violencia se ve en los cuerpos de las víctimas”, expresó.

Este tipo de situaciones lesivas, afectan además gravemente la salud física y mental de las personas, la vida laboral y social y la organización toda del trabajo. “Es una de las formas de la precarización laboral y de la opresión patronal”, subrayó Boriotti. Ésta se expresa con mayor virulencia sobre aquellas personas que se distancian del modelo de sociedad heteropatriarcal y binaria. La libertad de decidir, vulnerabiliza aún más las condiciones y eso se consideró “inadmisible”.

Por eso, el Convenio de la OIT se expresa más allá de la violencia hacia las mujeres y apunta a los sectores vulnerabilizados en general (sea por géneros, raza, etnia, identidad, origen, clase, condición de salud, etcétera).

En el marco del mes de lucha contra la violencia hacia las mujeres, hubo dos datos elocuentes.  Según la Internacional de Servicios Públicos, del total de víctimas de violencia laboral, el 71% son mujeres. El 63% de entre 26 y 65 años.

Almirón

De cara a las herramientas que los propios gremios generan, Lorena Almirón saludó a las enfermeras y enfermeros que, en su día, salieron a reclamar su reconocimiento profesional. Celebró el avance en la incorporación de los gremios en la reglamentación provincial de la ‘Ley Micaela’ y puntualizó las iniciativas del gremio que dirige, ATE Rosario, para fortalecer la formación en materia de géneros. “Desarrollamos una caja de herramientas con materiales que repartimos a las compañeras, logramos llamar a las cosas por su nombre implementando la licencia laboral por violencia de género, entre otras cosas”, dijo.

“No obstante la tarea de los gremios, para adentro que tenemos mucho por avanzar, y hacia afuera, el tema es también señalar la responsabilidad del Estado. Es urgente que se vuelque el presupuesto necesario para garantizar que se desarrollen las leyes de protección a víctimas de violencia”, consideró.

Además del texto completo del convenio, se compartió el protocolo interno de la CTA Autónoma para accionar en casos de violencia. Como parte de la revisión, se planteó que “la sola existencia de un protocolo, no resuelve. Cada caso hay que trabajarlo y empujarlo para que no sean las compañeras las que se vayan de las organizaciones, en vez de los agresores, muchas veces apañados por ciertas estructuras patriarcales”.

*Comunicación CTAA Rosario – Nota y fotos: Sofía Alberti

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