Nancy Quintana: la partida de una imprescindible

Por Sofía Alberti | Su sonrisa no se apaga de nuestra memoria ni deja de iluminar nuestras iniciativas colectivas. Es difícil escribir sobre el fallecimiento de nuestra Secretaria de Finanzas,  una de las más sólidas compañeras, que desplegó una garra enorme y que acompañó en el cauce feminista a decenas de otras mujeres.

Las palabras se acumulan al recordarla. Hay quien cuenta que la última vez que la vio personalmente, Nancy estaba peleándole al delegado regional del Ministerio de Educación la entrega de los bolsones a las escuelas. Es que era Asistente Escolar y sabía que sólo batallando se conseguían mejoras para las pibas, los pibes y su sector, sobre el que conocía todo.

Esa morocha que en la foto se ve con rasgos grandes y presencia firme, así era. Enorme pero no estridente. Luchadora, noble en las propuestas unitarias, hábil en las tareas electorales, cotidianamente era la fuente de consultas para cualquier pregunta que viniera de las compañeras y compañeros. Aún ya en reposo por su enfermedad, nos sacaba dudas sobre recibos de sueldo y lectura de categorías.

La única vez que la vi cargar una barredora de inicio de marcha fue en el Encuentro de Mujeres realizado en Rosario. Después, siempre en la fila de su sindicato, organizando tareas, riéndose y disfrutando del compartir. Mirar a Nancy era mirar al modelo de delegada y delegado que un sindicato combativo necesita: formada, comprometida, humilde, recta, transparente y dispuesta.

Tenía 51 años e integraba el sector más numeroso de la Asociación Trabajadorxs del Estado. Desde Asistentes Escolares se construyó como delegada de base y nunca dejó de serlo en la práctica. Fue presidenta de la junta electoral de Ate Rosario, militante de la Anusate, Secretaria de Finanzas de nuestra CTA-A, orgullosa madre de dos bellas hijas y abuela.

Sus compañeras de sindicato no dejan de destacar su claridad política para definir acciones, la notoria habilidad para hablar lo justo y necesario, siempre en un lugar de humildad, nunca en trifulcas personalistas o ‘para figurar’. A riesgo de ser insistente: Nancy extrañaremos tu sonrisa, de una amplitud y potencia cautivantes. Era parte del paisaje simbólico de las marchas de la CTAA. Nos harás mucha falta.

*Secretaría de Comunicación CTAA Rosario

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