Vergonzoso acuerdo de cúpulas: el ajuste lo pagamos les trabajadores

Por CTAA Rosario* | La CTA Autónoma se opuso al acuerdo en el Consejo del Salario, que definió elevar el sueldo mínimo a $21700 en tres tramos. Lo consideraron “la pérdida de una oportunidad histórica para fortalecer a los sectores de más bajos ingresos”. Con paridad de género, la comitiva ctaísta estuvo integrada, entre otras personas, por la Secretaria Adjunta de la CTAA Rosario, María Fernanda Boriotti.

Desde la CTAA Rosario se sumaron al repudio de la exclusión de les representantes de la organización a nivel nacional. La reunión comenzó con la presencia de las tres centrales sindicales, las representaciones de las cámaras empresarias de todas las actividades y funcionarios del Ministerio de Trabajo, entre los que se encontraba su titular, Claudio Moroni. Pero, tras la presentación formal de las partes, los funcionarios de la cartera laboral determinaron que la CTAA quedaba fuera del debate de la Comisión de Empleo, Productividad y Salario Mínimo, Vital y Móvil, ámbito donde se discutiría la propuesta que finalmente se elevó al plenario.

Como dijo el Secretario General de la CTAA Nacional, Ricardo Peidro, parecen haber querido “evitar una voz disonante en medio de la crisis que estamos atravesando”. El incremento del 28% en tres postas (octubre, diciembre y marzo), convalidó la pérdida salarial del 9% anual y retrotrajo a ‘valores noventistas’ la representación del salario mínimo, vital y móvil (SMVM) oficial sobre el salario promedio (27%).

Desde la CTAA Rosario, recordaron que esta suma tiene un impacto directo en cuestiones que comprometen fondos públicos: salario social complementario, jubilación mínima, salario mínimo docente, programa ATP. Su efecto sobre los asalariados registrados es marginal, casi nulo. Los básicos iniciales de convenio en casi todos los casos superan ampliamente de ese monto.

Por otro lado, sobre aquellos y aquellas asalariadas registradas que poseen remuneraciones inferiores (casas particulares, algunos provinciales y municipales), no se aplica la garantía del SMVM, por lo que la suba acordada no tendrá resultados inmediatos, pero sí le pone cerco a sus potenciales reclamos.

Sintéticamente: en el corto plazo, la variación de esta suma no afecta a los empleadores ni vaciará las arcas públicas, pero sí limitará la perspectiva de negociación de les trabajadores. Lo que parece volver a aparecer como eje es la utilización del SMVM no como un piso de dignidad, sino como un ancla, una señal que limite la puja distributiva en aquellos sectores que todavía tienen margen para pelear por mayores salarios.

El incremento al que la CTAA se opuso por insuficiente, implica perder una oportunidad para impulsar una política salarial que fortalezca los ingresos de los sectores de menores recursos. Algo fundamental en el contexto de una pandemia que puso al desnudo la crisis con el aumento del desempleo, los índices alarmantes de pobreza y el bochornoso dato de que, a fin de año, el 70% de les niñes van a ser pobres.

Debe quedar bien claro que nivelar hacia abajo las paritarias y dar esta señal de falta de democracia y de carente perspectiva realista al SMVM no colaborará en mejorar ningún índice, ni la realidad material de la población.

Mención especial merece la dirigencia sindical integrada, adaptada y subordinada al gobierno y al Estado, abandonando a les trabajadores en sus peores momentos, cuando el capital aplica una embestida brutal en nuestro continente y nuestro país. Por eso, aún en minoría y discriminada por el poder ejecutivo, la CTA A expresó en su postura la necesidad y los anhelos de millones de trabajadores, ejerciendo en los hechos y en soledad el irrenunciable valor de la autonomía.

CTAA Rosario

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