Solidaridad con la Huelga Nacional Aceitera

Por CTAA Rosario* | Este viernes el sector aceitero y cerealero desarrolla su tercera jornada de paro en todo el país. Es un hecho histórico el freno de la actividad en las fábricas y puertos, dada la confluencia de diversas entidades gremiales. La CTAA Rosario plantea su abrazo a esta medida y exige que se respete el derecho al salario mínimo, vital y móvil, según su definición constitucional y legal.

Foto: Sofía Alberti

La fuerza y decisión de la Federación Aceitera y su vocación de unidad desplegada en esta ocasión con otros sectores que también permanecen de paro, pone sobre la mesa lo que realmente está en juego al discutir salarios.

Según las entidades patronales, perdieron alrededor de cien millones de dólares en 48 horas de paro. Una suma que pagaría largamente el aumento salarial exigido para alcanzar lo que establecen, tal como recuerdan desde la FTCIODyARA, la Constitución Nacional y la Ley de Contrato de Trabajo. Por lo que sólo ese dato aislado ya da cuenta que no está en debate la posibilidad o no de pagar de un sector que ganó con todos los gobiernos y especialmente el anterior.

Nuevamente, en este conflicto que se expresa en el paro de trabajadores y trabajadoras, las negociaciones previas fueron arduas y se mostró voluntad de diálogo desde el sector gremial. La Cámara de la Industria Aceitera (CIARA) por su parte, fue irreductible, estando dispuesta a perder más plata por no pagar los salarios que corresponde –lo que seguramente no hará quebrar a sus integrantes- que si oportunamente hubiera accedido al incremento solicitado.

Los sectores concentrados de la economía que siempre ganan, lo hacen más aún con las penurias del pueblo. A eso no quieren renunciar. Se trata de ratificar de su poder dominante en medio de un escándalo como el de Vicentin que mostró los ‘agujeros negros’ en los que, con anuencia de sectores estatales, se mueve una de las principales actividades económicas del país.

Sin dudas hay una jugada de especulación contra el peso, no liquidando divisas para forzar una devaluación que nuevamente beneficiaría a un puñado de agroexportadoras y derrumbaría el poder adquisitivo de la mayoría de la población argentina. Será tarea del Gobierno Nacional también no ceder ante este apriete patronal, ligado evidentemente a la búsqueda de aprobación de medidas que vienen alentando desde su nuevo mascarón de proa, el Consejo Agroindustrial Argentino.

Por eso, una vez más, la lucha de las y los aceiteros, en unidad con las y los recibidores de granos de URGARA, demanda todo el apoyo y solidaridad. En su reclamo y victoria coagulan buena parte de fragmentos de los problemas estructurales de nuestro país. Y la muestra de que las organizaciones sindicales no solo pueden, sino que tienen el deber de ponerse al frente de la defensa de los derechos gobierne quien gobierne.

¡Viva la huelga por el salario mínimo vital y móvil!

¡Fuerzas compañeros y compañeras!

CTA Autónoma Regional Rosario

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