Solidaridad con Norma Mores y una interpelación al modelo sindical

Por Comunicación CTAA Rosario* | La Central de Trabajadorxs de la Argentina Autónoma Regional Rosario, como la Secretaría de Igualdad de Oportunidades y Géneros de la organización a nivel nacional, han expresado el apoyo y solidaridad con la secretaria de Actas y Afiliaciones de la UTHGRA seccional Rosario violentada por Sergio Ricupero, dirigente de la organización que integra.

Cuatro integrantes de la Comisión Ejecutiva que Mores integra recurrieron el 26 de febrero a insultos, amenazas de muerte y golpes hacia la mujer. Entre ellos, el Secretario Gremial, Sergio Ricupero. Ese día se había lanzado la Agrupación Gastronómica Rosarina que Mores integra.

Tras la denuncia asentada, el juez en lo Civil y Comercial de Rosario Néstor García ordenó el cese del hostigamiento y dictó la prohibición de acercamiento a Ricupero y otros tres dirigentes que venían agrediéndola desde hace dos años, cuando ella se integró espacio interno por la igualdad de oportunidades. Hubo cartas a la CGT y la OIT para que apliquen las legislaciones vigentes.

Dos días después, le quitaron a Mores las claves para hacer su trabajo. La catalogada a modo de insulto como “negra de mierda”, “zurda”, “feminista” por el Secretario Gremial, debía ser ‘borrada’ del sindicato. Además de Ricupero, los denunciados son Martín Coronel, Walter Fiore y Juan Carrasco. Mario Di Renzo, el secretario general de UTHGRA Rosario, pretendió proteger a los agresores.

Dar a conocer esta situación, realizar las denuncias pertinentes y exigir la implementación de medidas para sancionar y reparar lo ocurrido, fueron acciones centrales para iniciar un recorrido que, incluso, trasciende la situación ocurrida en el sindicato gastronómico.

“Seguimos luchando por la urgente implementación del Convenio 190 de la OIT, y de la Recomendación 206 sobre violencia y acoso en el mundo del trabajo. Asimismo seguimos reclamando el tratamiento y aprobación de la Ley Micaela Sindical”, expresó el área de géneros y diversidad de la Central junto con otras centrales sindicales.

La violencia desatada tiene elementos de persecución política, sindical y por cuestiones de género. Pero el caso nos permite ir más allá y, como decimos desde la fundación de la CTA Autónoma, repensar el modelo sindical.

Norma Mores fue hasta 2017 delegada de la empresa de cátering donde trabajaba y desde entonces, es parte de la comisión ejecutiva del sindicato. En febrero, recibió amenazas relacionadas con sus hijos. El 26 de febrero, cuando se lanzó la Agrupación Gastronómica Rosarina, de la que forma parte, el secretario gremial  fue a su oficina y la agredió verbal y físicamente, lo que quedó grabado como prueba inapelable.

Su ascenso en materia de representatividad y el intento de incorporar la problemática de género dentro de un espacio propio de la organización, definitivamente incomodó al sector hoy hegemónico de la conducción de UTHGRA Rosario.

La situación plantea varias realidades: cómo se buscan resolver los conflictos de poder al interior de los sindicatos; que esa resolución o esa búsqueda de resolución se vincula a que, en su conformación, este tipo de entidades fueron creadas por y para un sujeto particular: el obrero hombre, principalmente fabril, sostén de hogar y con la fuerza física como mayor capital a la hora de ‘medirse’ con otro; y la aparentemente imperdonable voluntad de transformar representatividad en un proyecto de construcción de poder materializado en una corriente interna.

Porque lo que parece violentar a Ricupero y sus secuaces es que una mujer, con ideología propia y adentrada a hacer valer su representatividad, pretenda ocupar un lugar de poder que, creen y así ha sido durante décadas, les pertenece a ellos. Una de las cosas que sus agresores le achacaron a Mores fue ser ‘inorgánica’. Aparece allí con claridad el modelo sindical vertical donde con sumisión se debe aceptar ‘lo dado’.

Por ende, además de violencia de género, se expone un modelo sindical vetusto y anacrónico, que viene a defenderse a las piñas de las necesarias renovaciones generacionales que deben darse. Y se dan, porque las instituciones que dejan de representar a los sujetos y sujetas sociales que representan, de algún modo, se transforman o mueren.

Una vez más, la CTAA Rosario expresa su solidaridad con Mores, exige la máxima sanción y reparación de esta situación de violencia de género y se expresa por el respeto a la libertad y democracia sindical en las organizaciones.  Es urgente la aplicación de la ley de violencia laboral, el comité para que se aplique la convención 190 de la OIT y la ley marco 26.485, para prevenir, sancionar y erradicar todo tipo de violencias hacia las mujeres.

*Comunicación CTAA Rosario

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