Marchar, gritar y organizarse para ponerle freno al patriarcado

El 25 de noviembre, la CTAA Rosario movilizó junto a una multitud, en el marco del Día Internacional de Lucha contra la Violencia hacia las Mujeres y –se agrega como avance de la época- las Disidencias. La desigualdad y la violencia crecen a coro, en una sociedad en la que los cuerpos feminizados siguen pagando los costos de los ajustes y también se arman de colectivas en defensa propia.

“Marchar este día significa mucho para nosotras, ya que han matado a una compañera asistente escolar y han matado a dos jóvenes y herido a una niña en un barrio de nuestra ciudad. No puede ser que maten como si nada, que las y los trabajadores no puedan salir libremente de sus casas por la violencia que se vive”, inició duramente la Secretaria General de la CTAA y ATE Rosario, Lorena Almirón.

Es que en la previa al 25N hubo sucesos que atravesaron con más dolor del soportable a las comunidades educativas de la zona. Cada día, se van yendo vidas de compañeras y de alumnes a manos de grupos delictivos armados que riegan de balas y sangre las barriadas ante un vacío total de políticas públicas para desterrar las violencias.

Si bien en Rosario se dio una masiva marcha desde Plaza San Martín hacia el Monumento Nacional a la Bandera, en otras localidades también las compañeras de la Central se movilizaron. Fue el caso de las localidades de San Lorenzo y Villa Gobernador Gálvez.

Datos que hieren

La realidad de asesinatos de mujeres en contexto de narcocriminalidad introdujo un debate sobre la consideración o no de los mismos como femicidios. A raíz de ello hay diferencias en este 2022 sobre los conteos de los diversos observatorios. Lo cierto es que todos los informes dan cuenta de un sostenimiento del descargo de la violencia machista letal sobre los cuerpos feminizados y también las infancias ligadas a las víctimas.

El Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo de la Nación contabilizó 231 crímenes motivados por el género desde el 25 de noviembre del 2021 a la fecha, que incluyen 190 femicidios directos, 22 vinculados, 6 personas Trans y 13 suicidios feminicidas.

A novel local, el Observatorio de Violencias por Motivos de Género “Mercedes Pagnutti”, que dirige la edila Norma López, indicó que la provincia lidera la tasa nacional con 2,19 femicidios cada 100 mil habitantes. Entre el 1° de enero y el 20 de noviembre de 2022 se registraron 263 femicidios (más 3 vinculados) en Argentina, de los cuales 68 corresponden a la provincia de Santa Fe. Del total provincial, 55 hechos fueron cometidos en el departamento Rosario.

Hay además un aumento de femicidas prófugos, dado que a su vez  la mayoría de los casos se dieron en contexto de criminalidad organizada. Vale señalar que en un año se han cuadruplicado los femicidios en contexto de narcocriminalidad, lo que empieza a desdibujar el parámetro de los últimos años de que las balas de las economías delictivas van casi totalmente a los jóvenes varones pobres. Algo ratificado por el Observatorio de Violencias y Desigualdades del Ministerio de Igualdad y Género de la provincia lo ratifica.

“No han bajado las cifras de femicidio, si hemos aumentado el movimiento de mujeres, multiplicado y florecido, muchas jóvenes son protagonistas de este 25N, una marcha inmensa en medio de un calor impresionante”, señaló Liliana Leyes, Secretaria de Derechos Humanos de la CTA Autónoma Rosario. “Esto que decimos estructuralmente es una muestra más de que el machismo y el patriarcado nos sigue impactando de la peor forma, de la peor violencia que es la machista”, analizó.

Ajuste del ajuste

A la desigualdad estructural que llevó a que en el 2º trimestre 2022 la brecha de ingresos total entre varones y mujeres fuera del 25,3% (es decir, las mujeres perciben un cuarto menos de ingresos), se le suma una coyuntura global de ajustes no sólo ‘explicables’ en la pandemia y la guerra en desarrollo.

Una vez más, instancias críticas de la humanidad son utilizadas por los dueños de casi todo para también dirigir las políticas de los gobiernos que poca resistencia o total complicidad reflejan hacia sus intereses. Tal como indica el portal ecofeminista:

“Las políticas de austeridad combinan el patriarcado y la ideología neoliberal para explotar aún más a las personas más oprimidas de la sociedad, y desestimar deliberadamente sus necesidades. Un ejemplo de ello es la mercantilización y explotación del trabajo de las mujeres (a menudo mal remunerado y con una gran precariedad debido a la degradación de las normas laborales en un contexto de globalización impulsada por el mercado), que constituye una cuestión tanto de clase como de género. La austeridad no es solo una política con dimensión de género, sino también un proceso de género en su “cotidianidad”, ya que afecta especialmente a la vida diaria de las mujeres: sus ingresos, sus responsabilidades de cuidados, su capacidad para acceder a servicios tan esenciales como la salud, el agua y el transporte, así como su seguridad general y la ausencia de violencia física en el hogar, el trabajo y la calle”.

“Se ha demostrado que las medidas de austeridad más habituales provocan expresiones directas e indirectas de violencia contra las mujeres, las niñas y las personas no binarias, que van desde los recortes salariales en el sector público, que emplea mayoritariamente a mujeres, hasta la reducción del gasto en salud y protección social de los que dependen las mujeres y sus familias para salir adelante. Por ejemplo, más del 54 % de los países que tienen previsto recortar aún más su presupuesto destinado a la protección social en 2023 como parte de las nuevas medidas de austeridad ya ofrecen ayudas mínimas o inexistentes a la maternidad y la infancia”.

Por eso, desde la CTA Autónoma Rosario expresaron: “la violencia machista se expresa en diversas instancias. La violencia económica que implica vivir en desiguales condiciones sobre acceso al mundo del trabajo, condiciones en la que éste se concreta, salarios y trato en los ámbitos laborales, es un aspecto que denunciamos hace décadas. El salario es garantía de otros derechos, por lo que si partimos de un ajuste general con redistribución regresiva del ingreso a nivel general, la brecha existente, más las dificultades de acceso y los requerimientos cada vez más expulsivos de algunos ámbitos productivos y de servicios, la situación es claramente dramática para mujeres –muchas sostenes de hogar- y peor para las disidencias”.

Y concluyeron: “pero lejos de amedrentarnos, de quedarnos, mucho menos de resignarnos, desde el movimiento feminista seguiremos luchando y construyendo vínculos para lograr ese mundo libre de violencias”.

Comunicación CTAA Rosario.

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